Siempre me he sentido de varias minorías, y ahora más. Mi
familia ha pasado por todas las religiones a lo largo de los siglos: pagana,
islámica, judía, cristiana, ateos… y que yo lo vea como algo positivo provoca
rechazo en los fundamentalistas. En mi
familia existe mucho historial de cáncer, por lo que desde pequeño veía a mi
tío donar sangre, desde que unos donantes alargaron la vida de su esposa.
Deseaba cumplir 18 años para empezar a donar, ya llevo dos décadas donando.
Donar sangre puede llegar a salvar 3 vidas.
Soy un amante de los Derechos Humanos, de la integración,
por ello el que los terroristas maten a personas me crispa, me indigna. Nunca tienen motivos, pero esta vez ha sido por
discrepancias artísticas, terrorismo contra la libertad, como la Ley Mordaza
pero con muertos a balazos en vez de omisión de socorro por falta de
ambulancias. Los asesinos han conseguido que muchos desempolven el odio a una
determinada comunidad, ha devuelto el fantasma de las generalizaciones. Pues miré
el reloj, y 10 ciudadanos almoradidenses, nacidos en Marruecos me ofrecieron amablemente
pasar primero, antes que ellos.
Sí, soy el primero que reprocha a asesinos, ladrones,
machistas, contaminadores… pero ayer aproveché el II Maratón de Donaciones de
Sangre en la mezquita de Almoradí para gritar que “todos tenemos derecho a
vivir, no a la violencia y sí a la integración del que se lo merezca”.
Allí hablé con otros dos almoradidenses nativos (españoles)
y un marroquí, tres historias de humanos, de ciudadanos:
- - Hola Joaquin, he venido a donar sangre porque me
ha llamado Dios (me dice un católico apostólico
romano). Hace unos meses tuve un accidente con el coche y estuve a punto de
morir, la sangre de un donante me salvó la vida y ahora quiero donar cada
trimestre.
- -Yo dono cada tres meses y pensé que no habría
mucha cola; me dice un ateo que
tiene como máxima “¿a quién le importa lo que yo haga?”.
- -Gracias por venir a donar, tú eres donante
muchos años, yo llevo viéndote 10 años en el centro de salud. Me dice un musulmán que ve con buenos ojos a
cualquiera que salve vidas.
Al llegar a casa me enteré que mi excuñado ha salvado la
vida esta misma semana por dos transfusiones de sangre, hijo de una testigo de Jehová,
aunque él es ecléptico.
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