viernes, 2 de enero de 2015

Sodoma, Gomorra y España

Cuando uno lee la Biblia con los ojos de una religión concreta, quiere ver en Sodoma y Gomorra el ejemplo de ciudades pecaminosas. Aunque en la Biblia no indica cual es el pecado que allí predominaba (en todas las ciudades existen de todos los tipos), siglos después se ha interpretado erróneamente que eran pecados contra natura, en especial sexuales. Recuerde el lector que hablamos del inicio de la edad del bronce, de la agricultura, de las ciudades, de los metales, de la escritura, de las matemáticas,… hace unos 5.200 años.

Un poco antes todo el mundo era nómada, no existían territorios, ni límites políticos. Empezaron a amurallar ciudades en cuanto la agricultura nació, ciudades Estado donde fuera de las murallas podríamos pensar que era el caos, el que gane el más fuerte, sin embargo, como hoy mismo se constatan en tribus humanas y muchas especies animales, existía la empatía, la cooperación, la solidaridad. En cualquier pequeño asentamiento se trataba al transeúnte de forma mimosa, con exquisito protocolo de anfitrión, dotándole de techo, comida, calor, conversación.

Todas las teorías científicas hablan pues que el pecado de las ciudades de Sodoma y Gomorra, y cualquier otra de aquel mundo, eran las mismas que hoy: lo que llaman civilización no es más que salvajismo, la falta de humanidad, la ausencia de solidaridad, el egoísmo puro y duro: gula, avaricia y soberbia.

Hoy en día el centralismo de las ciudades permiten que existan personas sin hogar, sin comida, sin agua, sin dignidad, sin ocio, sin transporte, sin educación, sin sanidad, hasta se les deja morir… pero han destruido el nomadismo, han eclipsado lo rural, han menospreciado las alternativas, el “si no estás conmigo, estás contra mí”. Sin embargo en ningún momento olvidaron los impuestos para esta gente, que se inventaron antes que la escritura y las matemáticas, justo después de la agricultura; el diezmo para que te defienda de mis propios mercenarios, pues en aquellos tiempos no habían otros servicios.

Y eso es, el egoísmo, la soberbia, la gula, lo que hoy impera. Y en eso se basan PP, PSOE y muchos otros para enfrentar a los ciudadanos, el “robemos nosotros, no ellos”, o "yo os defenderé de los otros", lo que hoy llamamos clientelismo, bipartidismo, nacionalismo, consumismo, esclavitud, homicidios por omisión de socorro... pero al final perdemos todos los ciudadanos.

El despilfarro (y solo eso) del egoísmo nos cuesta 16.000 euros al año por hogar español, casi el salario medio neto.


Según muchas teorías, el 29 de junio del 3.123 antes de Cristo, sobre las 4:30 de la mañana, un asteroide destruyó Sodoma y Gomorra, convirtió la fértil huerta de África en el desierto del Sáhara, congelando más los polos,… hoy no hace falta ningún Armagedón, ya nos estamos destruyendo solos, y en eso no tenemos culpa, pero todos somos cómplices necesarios. ¿Qué podemos hacer para acabar con la crisis moral que nos arrastra 5.200 años y va  a peor?, pues presentarnos a las elecciones, para no dejar sitio a los corruptos; y si no os queréis sacrificar, entonces creer en alguno de los más de 4.263 partidos que existen en España, olvidando votar jamás a los que ya nos hayan defraudado.

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