Cuando uno lee la Biblia con los
ojos de una religión concreta, quiere ver en Sodoma y Gomorra el ejemplo de
ciudades pecaminosas. Aunque en la Biblia no indica cual es el pecado que allí
predominaba (en todas las ciudades existen de todos los tipos), siglos después
se ha interpretado erróneamente que eran pecados contra natura, en especial
sexuales. Recuerde el lector que hablamos del inicio de la edad del bronce, de
la agricultura, de las ciudades, de los metales, de la escritura, de las
matemáticas,… hace unos 5.200 años.
Un poco antes todo el mundo era
nómada, no existían territorios, ni límites políticos. Empezaron a amurallar
ciudades en cuanto la agricultura nació, ciudades Estado donde fuera de las
murallas podríamos pensar que era el caos, el que gane el más fuerte, sin embargo,
como hoy mismo se constatan en tribus humanas y muchas especies animales,
existía la empatía, la cooperación, la solidaridad. En cualquier pequeño
asentamiento se trataba al transeúnte de forma mimosa, con exquisito protocolo
de anfitrión, dotándole de techo, comida, calor, conversación.
Todas las teorías científicas
hablan pues que el pecado de las ciudades de Sodoma y Gomorra, y cualquier otra
de aquel mundo, eran las mismas que hoy: lo que llaman civilización no es más
que salvajismo, la falta de humanidad, la ausencia de solidaridad, el egoísmo
puro y duro: gula, avaricia y soberbia.
Hoy en día el centralismo de las
ciudades permiten que existan personas sin hogar, sin comida, sin agua, sin
dignidad, sin ocio, sin transporte, sin educación, sin sanidad, hasta se les deja morir… pero han
destruido el nomadismo, han eclipsado lo rural, han menospreciado las
alternativas, el “si no estás conmigo, estás contra mí”. Sin embargo en ningún
momento olvidaron los impuestos para esta gente, que se inventaron antes que la
escritura y las matemáticas, justo después de la agricultura; el diezmo para
que te defienda de mis propios mercenarios, pues en aquellos tiempos no habían otros
servicios.
Y eso es, el egoísmo, la
soberbia, la gula, lo que hoy impera. Y en eso se basan PP, PSOE y muchos otros
para enfrentar a los ciudadanos, el “robemos nosotros, no ellos”, o "yo os defenderé de los otros", lo que hoy llamamos clientelismo, bipartidismo, nacionalismo, consumismo, esclavitud, homicidios por omisión de socorro... pero al final
perdemos todos los ciudadanos.
El despilfarro (y solo eso) del egoísmo nos
cuesta 16.000 euros al año por hogar español, casi el salario medio neto.
Según muchas teorías, el 29 de
junio del 3.123 antes de Cristo, sobre las 4:30 de la mañana, un asteroide
destruyó Sodoma y Gomorra, convirtió la fértil huerta de África en el desierto
del Sáhara, congelando más los polos,… hoy no hace falta ningún Armagedón, ya
nos estamos destruyendo solos, y en eso no tenemos culpa, pero todos somos
cómplices necesarios. ¿Qué podemos hacer para acabar con la crisis moral que nos arrastra 5.200 años y va a peor?, pues presentarnos a las elecciones, para no dejar sitio a los corruptos; y si no os queréis sacrificar, entonces creer en alguno de los más de 4.263 partidos que existen en España, olvidando votar jamás a los que ya nos hayan defraudado.
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