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domingo, 11 de enero de 2015

Un paseo por Almoradí: Sangre, lápiz, amor y vida

Siempre me he sentido de varias minorías, y ahora más. Mi familia ha pasado por todas las religiones a lo largo de los siglos: pagana, islámica, judía, cristiana, ateos… y que yo lo vea como algo positivo provoca rechazo en los fundamentalistas.  En mi familia existe mucho historial de cáncer, por lo que desde pequeño veía a mi tío donar sangre, desde que unos donantes alargaron la vida de su esposa. Deseaba cumplir 18 años para empezar a donar, ya llevo dos décadas donando. Donar sangre puede llegar a salvar 3 vidas.

Soy un amante de los Derechos Humanos, de la integración, por ello el que los terroristas maten a personas me crispa, me indigna. Nunca  tienen motivos, pero esta vez ha sido por discrepancias artísticas, terrorismo contra la libertad, como la Ley Mordaza pero con muertos a balazos en vez de omisión de socorro por falta de ambulancias. Los asesinos han conseguido que muchos desempolven el odio a una determinada comunidad, ha devuelto el fantasma de las generalizaciones. Pues miré el reloj, y 10 ciudadanos almoradidenses, nacidos en Marruecos me ofrecieron amablemente pasar primero, antes que ellos.

Sí, soy el primero que reprocha a asesinos, ladrones, machistas, contaminadores… pero ayer aproveché el II Maratón de Donaciones de Sangre en la mezquita de Almoradí para gritar que “todos tenemos derecho a vivir, no a la violencia y sí a la integración del que se lo merezca”.

Allí hablé con otros dos almoradidenses nativos (españoles) y un marroquí, tres historias de humanos, de ciudadanos:

-         - Hola Joaquin, he venido a donar sangre porque me ha llamado Dios (me dice un católico apostólico romano). Hace unos meses tuve un accidente con el coche y estuve a punto de morir, la sangre de un donante me salvó la vida y ahora quiero donar cada trimestre.

-          -Yo dono cada tres meses y pensé que no habría mucha cola; me dice un ateo que tiene como máxima “¿a quién le importa lo que yo haga?”.

-          -Gracias por venir a donar, tú eres donante muchos años, yo llevo viéndote 10 años en el centro de salud. Me dice un musulmán que ve con buenos ojos a cualquiera que salve vidas.


Al llegar a casa me enteré que mi excuñado ha salvado la vida esta misma semana por dos transfusiones de sangre, hijo de una testigo de Jehová, aunque él es ecléptico.